Orlando Gill fue el gran héroe del triunfo de Paraguay frente a Alemania, que permitió a los guaraníes clasificar por primera vez a los octavos de final del Mundial 2026. El arquero de San Lorenzo fue determinante durante los 120 minutos del partido y se destacó especialmente en la tanda de penales. Aunque su nombre recorrió el mundo, su esposa, Melissa Ávalos, recordó el dramático cambio que atravesaron en su vida: “Hace dos años no teníamos ni para comer”.

Gill llegó a San Lorenzo a principios de 2025 y pasó rápidamente de ser un desconocido a una pieza clave del equipo argentino. Sus destacadas actuaciones llamaron la atención de Gustavo Alfaro, entrenador de la selección paraguaya, quien lo convocó para la doble fecha final de las Eliminatorias y le dio la oportunidad de debutar en el equipo mayor. Convenció tanto que se consolidó como titular en el Mundial.
Tras el triunfo 1-0 ante Perú en la última jornada, Melissa Ávalos rememoró las dificultades que enfrentaron para llegar a este momento: “Hace dos años no teníamos nada. Y ahora tenemos hasta para compartir”, valoró. “Más allá de eso, lo importante es que él pudo cumplir sus sueños. Siempre oramos por estos momentos y hoy los estamos viviendo”, expresó en un audio.
La esposa de Gill destacó el camino recorrido y, en septiembre pasado, después del debut de su esposo con Paraguay, compartió un emotivo mensaje en sus redes sociales: “Un día lo soñamos y hoy lo vivimos. La primera foto me hace llorar de felicidad porque lo lograste, amor”. Junto a esa imagen, mostró otras que reflejan las épocas difíciles que atravesaron juntos.
Melissa reveló que, durante aquellos tiempos complicados tras el nacimiento de su hijo Lauti, Orlando tuvo que vender la ropa del club donde jugaba (San Lorenzo de Paraguay) para poder cubrir sus gastos. “Nuestro hijo luchó por su vida y su papá siempre estuvo”, relató con emoción. Recordó que Gill incluso vendió su camiseta de la selección sub-20 y todas sus prendas, sin poder conservar ninguna como recuerdo.
Finalmente, Melissa cerró con un emotivo mensaje: “No fue fácil y nunca nada será fácil, pero con amor y sacrificio todo se puede. Ojalá el mundo entero conozca el gran corazón que tienes y las ganas que tienes de seguir creciendo. Tu hijo y yo te amamos y estamos orgullosos de vos”. Este testimonio refleja la profunda emoción de una familia que luchó desde abajo y hoy disfruta de un presente esperanzador en San Lorenzo y con el sueño cumplido de que Orlando haya comenzado su camino en la selección paraguaya.
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