Formativas: Por el camino del crecimiento

Se bajó el telón de la temporada futbolística de las divisiones inferiores de la Liga Santiagueña de Fútbol. Con un cierre brillante en cancha de Central Córdoba y con finales dentro de una paridad absoluta en cada definición. Y la cautivante presencia del Gobernador Dr. Gerardo Zamora, dándole un guiño de protagonismo a su impecable política de estado hacia el deporte.

Casi nueve meses de fútbol oficial, durante todo el año. La actividad comenzó el 8 de abril y terminó el miércoles pasado (22 de noviembre), y se movieron alrededor de 3.660 jugadores en los dos torneos con finales incluidas. La preocupación dirigencial está enfocado en las formativas, algo que viene sucediendo año tras año. Con la participación de 24 clubes, ya que Mitre, Instituto Santiago y Estudiantes tienen doble planteles, hacen que los chicos tengan competencia todos los fines de semana en sus cuatro categorías, con el agregado y el regreso de Atlético Forres después de 12 años de ausentismo, que supo representar muy bien el fútbol del interior.

En el debe y en el haber se mantiene un privilegio de haber programado más de 1.150 partidos todo el 2023. Y sí uno se fija a los costados de toda la región es algo casi inusual. Algo que muchos desconocen, y que merece que los argumentos revaliden a los dirigentes de los clubes, que hacen de la competencia, un verdadero sostén social en las instituciones, ya que los chicos se alejan de las diversidad de los múltiple flagelos que azotan a nuestra sociedad, y el fútbol y el deporte es un buen argumento para alejarse de esos vicios, que devora el día a día a nuestra juventud.

Un chico en el club, es sacar un chico de la calle. Proporción que se dan, y el fútbol es el mejor remedio. Hoy los futbolistas santiagueños tienen espejos para mirarse de una realidad muy cercana, ya que Central Córdoba en la Liga Profesional, y Mitre y Güemes en la Primera Nacional son objetivo a corto plazo para llegar y cumplir el sueño del pibe en llegar a primera. Es un proceso que tiene su tiempo y su periodo de adaptación. Y el ejemplo bien claro y gráfico es José Gómez, un chico, bañado de humildad, que salió de un club como Yanda, y la peleó en todos lados, llegando a Central Córdoba como todo pibe con ambición, y hoy es el “4” titular del equipo Omar de Felippe en la Liga profesional. O sea cuando se quiere, se puede.

Después pasa por la organización. La mejor inversión de un club debería ser las divisiones inferiores. En la actualidad se puede esgrimir dentro del proceso formativo que hay clubes que crecieron en todo sentido, como una buena organización con escuela de fútbol incluida, ya que sacando a Central Córdoba que compite en AFA, muy de cerca y en un plano casi similar se encuentra Sarmiento de La Banda y Mitre. Hay instituciones, y sobre todo del interior, que comenzaron a apostar al semillero, y se preocupan por su continuidad en el proceso de su crecimiento, tanto en lo deportivo como en el institucional.

Desde la inserción del mejor dirigente deportivo del país como es Pablo Ariel Toviggino a la presidencia de la Liga Santiagueña y después de su sustituto: Manuel Cuevas, a los clubes no le sale un peso participar en los torneos oficiales, donde el aporte del gobierno provincial cada año garantiza casi el 90% de los gastos de organización en una larguísima competencia. Una carga abismal que se disminuye en lo económico. Por eso, los clubes crecen y se desarrollan en nueve meses de competencia sobre doce que tiene el almanaque anual. Un dato por priorizar a la hora de hablar en una mesa de café, porque hay muchos que opinan dentro del desconocimiento, porque el aire también es gratis.

Los escenarios de las definiciones fueron acorde a los que los chicos se merecen: Vélez de San Ramón, Sarmiento y Central Córdoba, donde el futbolista se siente jugador con su camiseta de pertenencia. Los árbitros fueron de primera junto a sus asistentes, y la organización rozaron a la perfección. Sin ningún tipo de inconvenientes para que el chico se sienta protagonista dentro y fuera de la cancha. Además el periodismo especializado como la TV, web, las radios y las redes sociales apostaron una vez más en los chicos en su difusión, y eso incentiva a todos, pasando por el jugador y el club.

Seguramente hay muchas cosas para mejorar en ese ida y vuelta. Se tiene pensado crear una nueva categoría (la 10ma) para el año, pasando la sexta división como preliminar de primera división los días domingo. Pero eso se resolverá en su debido tiempo y forma.

 

 

NEGATIVO

 

El aporte dirigencial vuelve a tener su protagonismo. Un dato que tiene nuestro portal ABC, que se publicará en los próximos días es la gran cantidad de expulsados que hubo. Por supuesto que jugar más de 1.000 partidos no es nada fácil, y tiene sus consecuencias, pero se enciende la alarma y eso preocupa bastante. También se apunta al alto impacto de entrenadores que vieron la tarjeta roja durante los partidos. Y eso merece otra reflexión, son los que educan a los chicos, y sí ellos, se van expulsados, no encuadra en los principios de la formación. Alarmante tal opción.

Y mucho de formación tienen que ver los padres. Los mismos que piensan que tienen un “Messi” en su casa y pretenden salvarse toda la vida. Inculcan una diversidad de errores consensuales que arruinan un proceso de formación. Y después apuntan al club, al entrenador y al dirigente en ese orden, pagando la consecuencia de la ignorancia global. Que resta y que no ayuda en nada. Pero eso seguirá pasando por los siglos de los siglos.

El fútbol formativo tiene muchos “pioneros” que de alguna manera siguen ligados a los clubes como Luis Asili, Roberto López, Mario Bevilacqua, Pedro Regatuzo, Héctor Ayuch, Luis Boláñez, Luis Valoy, Marcelo Ruiz, Mario Díaz, Francisco Contreras, Luis Toscano, y José Olivera entre otros, algunos con trabajo y otros no, pero que hicieron el camino para las nuevas camadas, y que seguramente encontraron las respuestas necesarias en el fútbol actual, donde todos apuntan a la importancia del semillero.

En resumen, en el 2023, las divisiones inferiores necesitaron permanentemente mucha capacitación de los más grandes como los entrenadores, dirigentes y los padres. Las formativas desempeñaron un papel vital en la sostenibilidad de los clubes de fútbol. Hubo campeones, hubo alegrías y tristeza según el resultado, y mucho crecimiento en los clubes. Las formativas no solo son una fuente de talento, sino que también contribuyen a la identidad y la cultura de una institución deportiva. Por eso anhelamos un 2024 mucho mejor.

 

RENÉ PAZ

 

 

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